Más de medio millón de hogares ya se han acogido al nuevo bono social: solo un 22% de los beneficiarios que lo percibían

El Gobierno puso en marcha el pasado abril una nueva campaña para que los consumidores vulnerables se acojan al nuevo bono social de la luz. Pero dicha campaña, aunque ha mejorado los datos, no está dando los frutos necesarios para equiparar el número de hogares que se beneficiaban de ello anteriormente.

En octubre de 2017 se aprobó el nuevo bono y se dieron seis meses para apuntarse y poder beneficiarse del descuento en la factura de la luz. Pero ni el Gobierno ni las empresas eléctricas realizaron grandes esfuerzos para que los consumidores vulnerables se acojan al mismo. Tanto fue así que en abril había poco más de 319.000 hogares que ya se beneficiaban del mismo.

En ese momento, y ante tan abrumador dato, el Gobierno decidió extender en otros seis meses, hasta octubre de este año, para que los consumidores vulnerables se acojan a los distintos descuentos.

Hoy, según datos del propio Ministerio de Energía, el número de beneficiarios supera el medio millón. En concreto, el número de suministros acogidos a este sistema de bonificación es ya de 508.580. De ellos 257.607 corresponden a usuarios vulnerables; 250.412 son vulnerables severos; y 552 están en riesgo de exclusión social.

Esto quiere decir que en el último mes se han sumado cerca de 190.000 usuarios, más de la mitad de los que se apuntaron en los seis primeros meses. La campaña ha hecho su efecto, pero los datos reflejan aún que se está muy lejos del número de beneficiarios del anterior bono social de 2009.

Según el Ministerio, del anterior bono se tendrían que pasar al nuevo en el entorno de 2,3 millones de suministros. Por tanto, a cinco meses, contando que hay uno de vacaciones, quedarían casi dos millones por sumarse (1,8 millones) al nuevo bono social. Solo un 22% de los beneficiarios de 2009 ya se han pasado al nuevo bono social.

Para conseguir que todos estos beneficiarios sigan percibiendo la bonificación, las eléctricas tendrían que dar de alta a una media de casi 400.000 nuevos beneficiarios al mes, una cifra que se antoja complicada teniendo en cuenta las cifras actuales y lo complejo que es activar el cambio.